A La Escritura; “Más Lejos De ella, Más Lejos De Mí”…

Es más lo que la escritura me ha dado, que lo que yo le podría deber jamás. No hay deuda calculable, pues no hay paga suficiente para lo que ha hecho por mí.

Me he alejado de ella, sabiendo que volvería algún día. Sabiendo que aún hasta con la mínima musa, hacia ella me atraería. Dejar de escribir por no saber describir lo que dentro de mí ocurría, fue como alejarme de la luz que mi camino alumbraría. Luz que en mi interior había. Una luz. La luz mía.

Más lejos de ella, más lejos de mi. Escribir es como ver mi reflejo en el agua. No mi reflejo físico, sino el de mi alma. Qué mucho me ha exigido, qué mucho me ha gritado, pues la alejé de mí. De mí me he apartado. Buscando complacerme, cumplir con mis deberes, escuchar; mas ignorar lo que en realidad me conviene. Lo que no me entretiene, lo que a veces duele, pero no empaña mi vista. La vista que mira muy dentro, dentro de lo que aloja la vida. Pues lo que veo no es lo que siento, lo que veo no es lo que grita. Lo que veo cuando escribo es más que luz infinita, es un ser que libera, un ser que no limita. Que se hace grande si su mensaje no es transmitido. Que me incomoda si no lo saco del pecho. Un ser con el que no puedo sin ella, un ser que multiplica su peso si no se expresa.

No es lo mucho que duela, es lo fuerte que suenan sus palabras escritas. Aquellas que nadie habla. La escritura es un portal hacia dentro, un portal que no da signos de algún límite, un portal infinito. Lo escondo, me escondo, lo admito junto con ella. La única testigo de largas noches en vela.

Aún no entiendo del todo, porqué es que cada vez me cuesta más sincerarme al escribir. ¿Será que crecemos por fuera y a la vez por dentro, de tal forma que cada vez se alojan más profundo nuestros sentimientos? Eso parece, eso siento. Sin embargo, quiero luchar en contra de eso. Quiero seguir. Tengo tantas personas en mente que me han inspirado, me han hecho sentir la verdadera emoción de lo que es el orgullo por alguien. Hoy, no persigo el orgullo de aquellos que admiro. Mi norte es inspirar a otros, como me inspiraron a mí los que tanto aprecio.

De nuevo, gracias a la escritura. La sinceridad que a veces cuesta pero que se logra a través de ella, me ha permitido ver más allá de los corazones y hablar desde lo más profundo del mío con el lenguaje de la sensibilidad y la transparencia. No siempre es fácil escribir desde lo profundo, desde lo más puro dentro de nosotros; portador de sentimientos y pensamientos, pero si el mundo se comunicara con la sinceridad y la sensibilidad de unos versos, nunca dejaríamos de ser niños, sería más bonito… Todo un paraíso.