REFLEXIÓN: Cuando las OPORTUNIDADES sobran…

Siempre estamos al tanto de lo que nos falta. Cada minuto que pasa, sin importar dónde estemos o con quién. Siempre sabremos que nos hace falta o más bien, como ocurre mayormente, qué desearíamos tener. Sin embargo, muchos estamos más acostumbrados a quejarnos que a agradecer. Cuando nos ocurren cosas buenas por un largo periodo de tiempo hasta nos extraña, mas cuando nos ocurren cosas que nos pueden afectar hasta nos acostumbramos a ellas sin esperar algo bueno más adelante.

Con esto me refiero a que se nos puede llegar a hacer más fácil identificar cuando las oportunidades son escasas, a cuando las oportunidades sobran. Y cuando por fin logramos identificarlas pueden surgir varias preguntas dentro de nosotros tales como: ¿Qué hago con tanto? ¿Por dónde empiezo? ¿Será lo que realmente quería? ¿Lo haré bien? Etcétera. Son preguntas y dudas que surgen al borde del precipicio que nos arroja fuera de nuestra “zona de confort” o comodidades, que toca dejar a un lado al momento de abordar camino al éxito. Y sí, tal es la recompensa que requiere un trabajo duro, sin excusas y complicado. Un trabajo que dependerá de decisiones que antes parecían simples y ahora sobre ellas tenemos la opción de destruir metas o de construirlas.

Para esto es de suma importancia el enfoque apropiado por nuestra parte hacia lo correcto, aquello que nos hace feliz y nos acerca cada vez más hacia nuestras metas y en consecuencia al desarrollo y cumplimiento en su totalidad de las mismas. De esta forma y con la práctica del enfoque apropiado podremos identificar las oportunidades que se nos presentan. Una vez identificadas se suma el nivel de dificultad y se restan pasos a completar, ya que estaremos más cerca de nuestro objetivo. Esto debe ser visto como un reto y a la vez un motivo sumamente valioso para enorgullecernos por lo próximo que haremos. Lo cual será, establecer un plan de acción para aprovechar al máximo cada oportunidad que se nos presente.

No te agobies si tú motivación disminuye y cambia constantemente durante el proceso, es normal. Nadie puede juzgarte por ello y probablemente nadie lo hará más que tú. En ese momento es cuando el enfoque debe ir dirigido a nuestras metas una y otra vez. No importa si se te dificulta el camino, lo que importa es todo aquello que haces para continuar.

No importa cuántas veces te sientas desmotivado, importa cuántas veces volviste a buscar dentro de tí esa motivación que nunca se fue. Esa motivación que estuvo desde un principio, te acompañó en cada decisión, te alumbró desde el comienzo y aún te pide más. Un poco más. No renuncies aún, pues es tú momento de triunfar. De ser un ejemplo a seguir, de brillar. No para opacar, si no para regalar luz. Porque lo lograrás si aprovechas ese preciso y único momento que te ha brindado la vida. Porque lo mereces. Porque eres capaz. Eres fuerte, eres valiente, eres una estrella. Así que no dejes pasar ese único y preciso momento. TU momento, ese en el cual…

las oportunidades sobran.

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