Nuestro reflejo… Nosotros.

Somos tan diferentes y tan similares al mismo tiempo. Juzgamos al otro y nos enfadamos por cosas que en el lugar de esa persona, probablemente haríamos también. Siquiera es difícil la mayoría de las veces comprender qué el otro necesita, con ponernos en su lugar es suficiente. Hay una frase que dice:

“EMPATÍA es ser capaz de sumergirse en el mundo emocional del otro… Sin ahogarse en él.”

¿Sin ahogarnos? Será porque cada cual alberga una profunda tristeza, una profunda alegría, una razón por la cual actúa como lo hace. Si estuviésemos allí, también nos ahogaríamos al igual que esa persona, quizá seamos capaces de salir a la superficie luego, pero de primera instancia tocaríamos fondo.

A eso le sumariamos nuestros propios tormentos, nuestras razones personales por las cuales actuamos en determinadas formas, probablemente estallaríamos en llanto, furia… En impulsividad. Yo en lo personal no creo poder sumergirme tan profundo en otros, con tal de comprender sus actos, porque no sé que podría encontrar entre sus secretos y penas más profundas. Todo para comprender una mirada fría, una palabra soez, un maltrato. Para verdaderamente comprender a la otra persona, y no enojarme, no enojarnos, agradecer, ayudar, y ser capaces de convertir toda reacción negativa en positiva.

A veces me pregunto, si estuviésemos verdaderamente dispuestos a aprender algo de cada cosa, persona, lugar, suceso… En fin, de todo. ¿Realmente hubiese una lección allí, esperando por nosotros? Ojalá exista, y no tuviésemos que buscarla. Verle el lado positivo a todo no siempre es fácil, ni ponernos en los zapatos del otro. Y es que, ¿acaso alguien tiene la intención de hacer lo mismo por nosotros?

En fin, si los demás no están dispuestos a ponerse en nuestros zapatos, es porque no están preparados para ello. No obstante, si la vida nos concede ese don, ese deseo hacia la compresión desde ojos ajenos, esa duda del porqué actúa como lo hace, ese anhelo por ayudar, comprender, mejorar, dar amor y no juzgar, hay que aprovecharlo.

Eres sensible, eres especial. No eres más débil al ser empático, eres más generoso.

Eres amor.

Luz.

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