¿Quiénes son Las Chicas del Cable? Y porque la historia de cada una de ellas representa a muchos sectores de la comunidad femenina

Imagina forgar tu vida en un tiempo donde no eras considerada una persona digna de usar su propia voz. Imagina ser catalogada como ciudadana de segunda categoría, sin derechos para ejercer ni una explicación lógica que avalen dichos estatutos socio-culturales.

La compañía telefónica tuvo origen en Madrid el año 1920. Principalmente los puestos de telefonistas eran ocupados por hombres, debido al estatus quo de las mujeres ante la sociedad. El cambio se dio alrededor del año 1928-1930 donde la compañía de telefonía llego a la conclusión de que las mujeres poseían mayor capacidad para cumplir con dicha ocupación. No tan solo por estas razones, se cree que el lanzamiento de un nuevo proyecto —como era el de la compañía telefónica— no podría ser mejor presentado de forma revolucionaria y que mejor manera que realizarlo a través de la aparente inclusión de las mujeres quienes debían ser hermosas, y jóvenes para ocupar el puesto de telefonistas.

“𝑁𝑜 𝑒𝑠 𝑝𝑜𝑟 𝑛𝑜𝑠𝑜𝑡𝑟𝑎𝑠, 𝑒𝑠 𝑝𝑜𝑟 𝑡𝑜𝑑𝑎𝑠…”

Las Chicas del Cable

La sede de tele comunicaciones en Madrid dió hogar a 5 Chicas del Cable, quienes dieron vida a la lucha contra el machismo y el giro que ocasiona en sus vidas la defensa de sus ideales. Las Chicas del Cable interpretadas como: Alba Romero también conocida como: Lidia Aguilar (Blanca Suárez), Marga (Nadia de Santiago) Carlota Rodriguez de Senillosa (Ana Fernández), Ángeles Vidal (Maggie Civantos) y poco más tarde de la primera temporada Sara-Oscar Millán (Ana María Polvorosa) se introdujeron a la sede laboral así como millones de mujeres en ese entonces buscando la forma de convertirse en personas autosuficientes y capaces de obtener logros por sus propios méritos.

La serie creada por Ramón Campos y Gema R. Neira, es una prueba asombrosa de la historia de todas las mujeres a través de los siglos. Como se nos atribuyó una sola función la que nos resumía a nosotras en tres obligaciones: ser amas de casa, esposas y madres. La injusticia, la exclusión, y la discriminación eran el pan de cada día en estas épocas retrógradas. Así como el impulso para que estas chicas dieran lo que fuera necesario para probar que todas nosotras merecíamos la igualdad de condiciones con la que habíamos sido creadas.

En esta drama podemos percibir numerosas críticas sociales y culturales a través de la historia de cada una de las protagonistas: la infidelidad y el abuso doméstico, la identidad sexual, los bajos recursos, el poder, y el mansplaining —la forma de los hombres tomar protagonismo explicando algún asunto, o realizándolo por ellos mismos aunque la mujer conozca a perfección el tema— .

Ángeles Vidal representó al sector de mujeres oprimidas no solo por la sociedad que nos margina sino que también ilustró la opresión desde su hogar. En inicios de la primera temporada su historia nos muestra como las leyes impuestas por el mismo hombre abandonan hasta el final a las mujeres, arrinconándolas sin ninguna salida. El ejemplo perfecto lo vemos cuando Ángeles decide huir del infierno en que vivía junto a su abusador —su esposo— Ángeles tomó a su hija y decidió huir tras haberle ocasionado un aborto debido a la paliza que este mismo le propició. Su lucha había sido en vano pues fue acusada por abandono de hogar y la custodia de su hija le fue revocada, de no regresar a las condiciones de vida en las que se encontraba, —totalmente infrahumanas— jamás podría volver acercarse a su hija.

Carlota Rodriguez de Senillosa, vivió la supresión debido al poder y la situación económica de su familia. De inicio su historia giró a través del poder que su familia adinerada ejercía sobre la misma. La opresión por parte de su padre quien entendía que ella no debía dedicarse a ser telefonista por cuidar apariencias sociales y por ser mujer. Esta se vió en la calle, y perdió la mayoría de sus posesiones tras elegir ser una mujer completa, independiente y autosuficiente. Carlota se dedicó a luchar por un estado igualitario entre hombres y mujeres no importando su estatus económico. Además de esto, Carlota se adentró al tema de la identidad sexual cuando conoció a quien en ese momento era la supervisora de las telefonistas Sara Millán. Entre ambas surgió un romance inesperado y desconocido en la vida de Carlota, en este momento comenzó la lucha de su vida. Debido a la relación que surge entre ambos personajes Carlota se adentra a un grupo secreto que lideraba Sara. Esta organización secreta era la amenaza mayor a los frentes del machismo y el patriarcado. Las mujeres capaces de pensar o creer ser iguales a los hombres podrían llegar a ser fuciladas por aquellos mismos que las ven como una amenaza y más si estas serían las propulsoras de una revolución hasta acabar adentrándose en el mundo político.

Por este mismo lado Oscar-Sara Millán, es un personaje apasionado y luchador. Una mujer que se muestra a principios de la serie como una admiración para muchas otras por su autosuficiencia. No obstante, esta historia toma un curso distinto cuando Sara comienza a prestar atención a sus sentimientos para convertirse en Oscar Millán. Una mujer transgénero en los tiempos más duros para la civilización española, y el mundo entero. Oscar le prueba a la audiencia como luchar por quien se es puede costarte la vida —más cuando entras en un tratamiento inhumano contra sus preferencias— y como es posible perseverar más allá de perderte a ti mismo.

Marga, es la chica devota del pueblo, aquella que vivía bajo las leyes espirituales en las que había sido criada. Una joven sumamente inteligente que luchó para adaptarse a la ciudad y sus costumbres. Cuando su esposo Pablo no pudo realizar un informe, Marga le ayudó para que no perdiera su ingreso sin pensar que esa sería la puerta que se abriría para luchar por un puesto y salario justo a pesar de ser mujer. Luchó para mostrar como las mujeres no solo son capaces de realizar la misma labor que un hombre sino que es posible hacerlo muy bien y sin necesidad de competencias. Muestra como la religión puede cerrar nuestros posibilidades a través de juicio pero como es posible rectificar vuestro camino hacia el amor por el prójimo y no la intolerancia.

Lidia Aguilar, es la chica que desafortunadamente tuvo que emigrar para encontrar un futuro junto a su primer amor. Lo que no se esperó es que la injusticia le llevaría a caminos distintos, pero que al final estos se reencontrarían. Fue una mujer que debido a su infortunada suerte tuvo que sobrevivir cometiendo una serie de crímenes de los que fue totalmente adiestrada. Cansada de esa vida, Alba decide adentrarse al mundo de la compañía telefónica lo que la llevó a cambiar su nombre, por Lidia, así como su estilo de vida para siempre. Lidia fue la propulsora de este grupo de chicas, quien con su dureza fue capaz de armar toda una revolución inspirada en la lucha continua que fue su vida hasta guiarlas a la libertad aunque le costase la vida.

Las Chicas del Cable fueron simplemente una representación pasada del presente y el futuro que nos avecina como mujeres si solo nos conformamos con no luchar. Son la imagen que representa la lucha de nuestras ancestras, la lucha de todas aquellas y aquellos que esperaron por un futuro mejor y equitativo. Hoy día la mayoría de las mujeres podemos testificar como estas historias que pueden parecer antiguas pero de algún modo persisten en nuestra sociedad y cultura de forma alarmante. Aunque el final de esta serie para muchas de nosotras —eso me incluye— fue triste, puedo decirles que para la época en la que estaba inspirada la serie era un 99.9 % de probabilidad que terminara de ese modo. No obstante, las chicas habían logrado marcar la historia, habían emprendido rumbos que solo quienes no se conforman con menos hubieran conseguido, nada más y nada menos que marcar la historia a través de la libertad y el sacrificio.

Esta historia además de inspiradora produce al final una alarma interna. Como mujer puedo mencionar de la cantidad de situaciones en las que he sido víctima, si víctima. Del sistema opresor, como de hombres malos y de experiencias que si hubiera tenido la fuerza o la orientación de seguro marcaban un camino distinto en mi vida. Como no somos capaces de dar atrás al tiempo, esta serie nos invita así como yo a usar aquellas vivencias para seguir marcando el futuro de las mujeres y nuestra generación. Seamos hermanas, así como estas chicas se convirtieron en familia hasta el último minuto. Luchemos unidas, seamos agentes de cambio aún hay mucho por hacer ante el alza de abusos sexuales y violencia de género debemos actuar a favor de nosotras mismas. Difundir información correcta, protegernos y cuidarnos, pero sobre todo luchar, y luchar hasta el final por nuestra libertad, por nuestra voz, y por la justicia que merecemos.

Escena final.